13 Octubre 2009

Un juicio político de la movida hecho a la ligera

Archivado en: Cuaderno de filosofía

Hace unos días, en uno de los recientes canales de la televisión digital terrestre, caí sobre un programa de medianoche que emite la interesante serie documental de Victoria Prego sobre la transición española, e invita a algunos políticos y analistas a debatir sobre ella. Esa noche abordaron el momento crítico en el que el PSOE se sintió con respaldo suficiente para plantear la moción de censura al gobierno de UCD. La documentación visual de aquel año –1980– me enganchó de inmediato: las intervenciones de Felipe González y Adolfo Suárez en el Congreso, sus declaraciones en las ruedas de prensa posteriores, las imágenes de las manifestaciones masivas en la calle, tenían una veracidad que ya no acostumbramos a ver en los telediarios. Estaban filmadas desde ángulos cercanos, con una urgencia documental que me recordó al cinema-verité, lejos de los estándares audiovisuales que se han impuesto más tarde en televisión. Numerosos espectadores, a través de sus mensajes de teléfono, venían a decir lo mismo: la política y los políticos de entonces tenían más altura.

La realidad es que había mayor conexión entre los políticos y la gente de la calle en torno a los problemas más candentes. Los medios de comunicación, electrizados por los acontecimientos, iban detrás de la actualidad política, sin tiempo para administrarla. España estaba en trance de reinventarse y en ese proceso todos nos despertábamos a diario con algo que decir. La nueva democracia no podía sino reflejar de un modo u otro las inquietudes de la calle. Durante unos años, la noción de que el poder político emana de la voluntad popular fue compartida de forma activa y consciente por el conjunto de la sociedad española. La normalización posterior no hizo sino debilitar esa noción. Por eso los documentos de la época producen la impresión de que estamos dejando perder una energía que entonces se cortaba en el aire. Cierto es que, recién salidos de la dictadura, todos éramos conscientes de que nos la estábamos jugando. ¿Acaso no nos la estamos jugando hoy en día con asuntos como la crisis financiera o la inmigración? 

En un momento del programa se hizo referencia a la intensidad de la vida pública española durante aquel periodo, en ámbitos distintos de la política, a la que una parte de la sociedad sentía deseos de dar la espalda. Se habló de la movida madrileña, de la actitud provocadora e irreverente de la cultura juvenil, se mostraron imágenes de grupos musicales (entre ellos el grupo en el que yo actuaba, Radio Futura, en sus inicios) y otros artistas de la época. Hubo un acuerdo algo precipitado en el plató para condenar la movida por hortera y culturalmente estéril, incapaz de dejar poso alguno en el terreno de las artes o el pensamiento. “Atendiendo a los pantalones que me había puesto para salir aquel día en televisión –me dije–, estos señores deben tener algo de razón.” Pronto se me pasó el primer susto, pues me pareció que la parte de razón que tenían era mucho más superficial que la parte de razón que les faltaba.

Me he expresado a menudo con desconfianza con respecto a la movida, en la que participé con un pie dentro y otro fuera. No porque ella misma se complaciese en mostrarse como insustancial y entregada al placer efímero, sino porque no alcanzó a sostener, a lo largo de las décadas siguientes, los retos que planteó. La notoriedad, el dinero fácil, las drogas y la cultura del bienestar debilitaron el desarrollo de un arte popular incipiente, visionario, pese a su aparente inconsciencia. Políticos y analistas caen ahora como moscas sobre el burro muerto, con rencor no disimulado, porque sus orejas apuntaban más allá de su alcance. Lo que significó aquella movida interurbana –no sólo madrileña– tiene todavía un valor que no han entendido ni de lejos. Fue un síntoma pasajero de una tremenda transformación que sigue su curso por debajo de la actualidad más aparente. La movida de los años ochenta representa el acceso de los hijos de las clases trabajadoras a la cultura, a sus medios de producción y difusión, por primera vez en la historia de España. La banda sonora de ese peliculón está mayormente hecha, por cierto, con la herencia de los músicos negros. Estos hechos tienen consecuencias que en mi opinión van más allá del diseño del mapa de las autonomías o de las nacionalidades históricas, de la cuestión de la forma del Estado, de la conveniencia o inconveniencia de retocar el apartado ocho de la Constitución, al parecer mal redactado. 

Para el futuro de las nuevas generaciones españolas, es más grave el haber cedido la iniciativa cultural de cada casa a los intereses de mercado, coaligados con los grandes grupos mediáticos que bailan el agua a un partido u otro, con sus respectivas fuentes –más o menos claras– de financiación. Los nacionalismos no hacen sino disputar el fruto de esa cesión de la atención ciudadana. Las clases trabajadoras cuyos hijos pasaron por la universidad en los últimos años del franquismo, o en los primeros de la transición, han sido reeducadas para no atender más que al consumo, a la empresa deportiva local o nacional, a los programas de mayor audiencia y sus anuncios, al voto periódico del aburrimiento, que ni la mayor crisis financiera conmueve. Han perdido la ilusión y la energía que mostraron durante un corto periodo. Sin ellas es imposible que los políticos mantengan la cabeza clara, porque el poder en democracia proviene de la voluntad popular, según damos todos por supuesto.

¿Pero qué pasa si el pueblo da señales de carecer de voluntad política? ¿Bastará con la emergencia de alguno de esos próceres que de cuando en cuando vienen al mundo para resumir la esencia y el sentir de la nación? Eso proclamaba desde un balcón, con retórica falsa y ampulosa, uno de los contertulios, en un documento del mismo año ochenta, más vengonzante que mis pantalones. Se refería a Sabino Arana, compañero de colegio de Miguel de Unamuno, quizá menos brillante intelectualmente que éste –todos en el plató parecían dispuestos a admitirlo– pero padre simbólico de la patria vasca. Siempre llega un momento en que los políticos, en su vocación de legitimar el poder, se sienten autorizados para decir y hacer cualquier cosa.

No hay “un” gran nombre del pensamiento, de la literatura, de la pintura, de la música españolas proveniente de la movida, se quejaban los contertulios. En efecto, los ochenta convirtieron en cosa de muchos la cultura que antes era de unos pocos, que solían ir al mismo colegio. Aparte de los ídolos con pies de barro del pop, de las estrellas de cine que pisan con suela impoluta la alfombra roja, muchos artistas plásticos, literatos, músicos de todos los géneros, unos pocos pensadores, a quienes los contertulios daban muestra de desconocer por completo, se alimentaron de aquella electricidad colectiva y crearon las condiciones para que sus experiencias fuesen transmitidas, pese a la “reeducación” mediática masiva que sobrevino de los noventa en adelante. 

Concluyamos este pequeño ajuste de cuentas callejero con la política española. Resulta excitante volver a contemplar como Felipe González iba dando puñetazos cada vez más sonoros sobre la tribuna del Congreso para apoyar sus elocuciones, frente a un Adolfo Suárez retraído, que en rueda de prensa mostraba luego sin pudor su lado humano, su hastío del poder. Ambos fumaban igual de nerviosos en sus respectivos escaños. Entonces se fumaba en el Congreso. Se debatía allí un problema de autoridad, gato que el PSOE se llevó al agua en cuanto tuvo de su lado a la banca, a la mayor parte del ejército, de los medios de comunicación y del pueblo, especialmente motivado por la ampliación de las autonomías regionales. La izquierda se hizo con el poder deslizándose hacia la socialdemocracia, desposeyendo a la derecha del gesto autoritario, adaptándose al pragmatismo norteamericano, sintiéndose justificada por las manifestaciones de la voluntad popular, que sacaba a la calle sus banderas. Entretanto la derecha regresaba al centro del baile vestida de nuevas siglas, adoptando un tono dialogante poco seguro, ocultando bajo la manta su atavismo, su mentalidad de propietaria con derecho inalienable, natural o divino.

Este es el círculo en torno al cual todo gira desde entonces en la política española, un círculo de deslizamientos y falsedades, de verdades, como mucho, siempre a medias. La política española se ha ido volviendo más floja, maquillada por los expertos en imagen, provisoria, demasiado dependiente de poderes fácticos que, como la banca, actúan sin dar explicaciones. No podía ser de otro modo, pues con la excusa del pragmatismo los políticos han vertido cloroformo en el manantial que les alimenta. De los males de esterilidad que atribuyen a la movida, ellos son los primeros responsables. Han administrado a su conveniencia la problemática de actualidad, relegando a último plano la inquietud cultural de la que debería haber surgido una visión renovada del porvenir. 

El uso del término “movida” pasó, desde mediados de los setenta, de los ambientes de la delincuencia a las galerías de arte, a los locales de ensayo, a los platós de televisión y a los medios en general. La movida de los ochenta fue, según todas las apariencias (además de hortera o “kitsch”, estéril y efímera) de linaje dudoso. Uno siente la tentanción de pensar que sus males se han extendido, de manera subrepticia, hasta la política que con encono sospechoso la atajó y la condena. Y es que todo conflicto conlleva reciprocidades secretas. Pero pensemos un poco más allá: ¿no forma parte del oficio político, por tradición y por esencia, un afan de notoriedad, e incluso cierto talante acanallado, llevado con disimulo? ¿No será la “movida” precisamente el juego secreto del poder, que los señoritos con ganas de mando prefieren no tener que compartir?

Comentarios de los lectores

Por juan pablo
Lo lamentable de la movida fue su utilización subterfugia para servir a la justificación de grandes políticas internacionales. Muchos solo se quedaron con la función estética del nuevo arte, pero también muchos tiempo después solo se quedaron con la función instrumental. Solo la sensibilidad de los artistas consigue captar del todo esos momentos brillantes de la movida. Yo veo que no hay nada por qué luchar tan intensamente como en aquella época, vivimos hoy en una especie de cuadre contable en donde todo es previsible e inmodificable. Salvo grandes desgracias, sabemos qué pasará, y como desde la política lo saben, para no aburrirnos nos impiden acceder al goce. Una vez fue el goce político, otra fue el goce sexual, y esta vez toca el goce económico, para que no triunfe ninguno de los demás goces y lo haga intrascendente lo demás. Lo mejor que ha dejado es que los cambios de liderazgo político larvados durante aquellos años han hecho añicos para siempre políticas de difícil resolución; puedo asegurar que lo que hace años para algunos era una posibilidad, o una broma política, se ha convertido en realidad, y si no véase a Obama auparse con el poder. Justamente porque en aquellos años se especulaba con la posibilidad de un futuro ayudó a anticiparse a lo que pudiera venir después. La cultura está muy bien disfrutarla, pero que no nos vuelva a coger con el pie cambiado la vida, porque como ya hemos visto nos hemos dotado de información y de alegrías en muchas facetas públicas, pero al coste de saber que aunque se erradicara la dictadura, otras esperaban silentes y agazapadas para hincarnos el diente. Pero era esperable que elegir entre aterrorizar sin informar ni saber el resultado final y sospechar contínuamente de todo y de todos no era algo que elegimos, sino que encontramos y ese era para mí el sentido de la movida. No ha sido la movida más que la manifestación de una alegría bastarda con tantas aristas colgadas de un único hilo conductor que cuando la sabiduría de la experiencia cae sobre las cabezas de sus mentores, no llegaron ni a imaginar las consecuencias futuras, ni quisieron. La movida significó para mí una salida divertida de horrores de toda índole, y aunque yo no pinté ni expuse obras de arte si me enseñó que realizándose de algún u otro modo pudiera yo haber contribuido a los cambios de pensar de otros, sin apercibimiento alguno. El problema es que tras el estallido de la tormenta le sucede una calma buscada por muchos hace tiempo. Pero en las calles ultimamente veo demasiadas caras largas, por lo que te digo, Santiago, que en algún sentido pecamos de ingenuos por cada canción, cada cuadro o cada objeto artístico que se hizo. Al final abrió la puerta al horror exterior a nosotros, y la cultura no se convirtió en otra cosa que un instrumento para abrir la puerta al horror cultural de otros lugares. Por eso las urnas ni la vida perdonan los deslices de los usos indebidos que del arte se hace a medida que los movimientos culturales se alejan de la razón de ser que los hizo posibles. Que no vuelvan las oscuras golondrinas sin tan ton ni son nunca más es lo que hace falta. Pero... ¿que es lo que vendrá de novedoso que no sea objeto cultural nefando? Hay parálisis cultural por inaccesibilidad innecesaria, y entonces se instala el marasmo y el aburrimiento. La cultura es aburrida entonces, porque sobresale de su interpretación la intención de verla como un objeto arrojadizo más que como algo de qué regocijarse. Eso es, el enfoque ha cambiado para aburrirnos pero estamos mejor que entonces.
13/06/2011 | 08:52

Por eva
sólo sé que hoy por hoy escuchar a nuestros políticos actuales e intentar sacar algo con sentido de estado o sólamente sentido común ,es imposible y eso, al menos para mí, me desanima enormemente a la hora de implicarme en alguna parte ó a la hora de votar. Por experiencia propia, puedo decir que lamentablemente conozco a personas que están muy orgullosas de ser afiliadas políticas pero que su personalidad ó independencia mental llega hasta ahí... si intentas entablar una conversación de ideas te sacan el carnet y con eso ya debe valer todo y así, con fanatismo y mentes cuadriculadas no iremos lejos, no sé donde dejamos el respeto por nosotros mismos y por nuestros prójimos, no sé cuando dejamos de saber quienes somos no sé cuando dejamos de hacer que nuestros hijos pensaran por sí mismos no sé cuando dejamos que nos convencieran que la palabra dada no tiene valor... pero en estos tiempos en que sólo nos tenemos a nosotros mismos y a nuestras familias, el respeto, saber quién eres, saber hasta donde llegar, pensar por tí mismo y cumplir con tu palabra, son las herramientas para salir adelante, colectivamente, con dignidad y nuestra sociedad no cuenta con ellas y los políticos, santo y seña de esta sociedad, no son capaces de olvidar ambiciones, ansias y mezquindades partidistas por devolvernos el sentido de estado y país a esta comunidad adormecida, abotargada y lenta de reflejos... pero claro, yo solo soy alguien que limpia casas cuando puedo, sigo con las mismas gentes desde siempre, tiene su casa a medio hacer pues la hacía los fines de semana y no me metí en el banco e intento pagar mis deudas aunque a nosotros nos deban la intemerata...
29/01/2011 | 22:52

Por Paloma
Yo viví junto a much@s amig@s aquello que denominaron \"movida\". Desgraciadamente much@s no están por haber caído en el mayor control de la población contestataria: la droga dura. Y la imagen que se está vendiendo ahora es la mas light, la más superflua, la que algunos aprovechan como si hubieran sido los creadores de aquélla movida. En esos pubs, en los que tomabamos las últimas cervezas, se hablaba, se creaba, se trabajaba con la cabeza. Se pensaba. Y de ahí salieron muchas colaboraciones, fanzines, grupos literarios, musicales, teatrales, etc, etc. Muchos de nosotros trabajabamos y estudiabamos, pero también salíamos, leíamos, escuchábamos música (de los mejores en todos los estilos), veíamos cine en las largas noches de los maratones; viajábamos, conversábamos. Y por las mañanas, los domingos en MAdrid, tomábamos las cañas en el Rastro, hablando con los que llegaban de Barcelona, Bilbao o Salamanca, de su movida, de sus escritos, de su poesía, de sus fotos o de sus cuadros. Y ahí se fundaron revistas como La Mandrágora, La Luna... La movida no fue lo que se está vendiendo, y sí lo que comentas Santiago, una apertura a las clases mas bajas que tenían mucho que decir y por fin podían hablar de ello y ser valorados, no por ser de Carabanchel, vivir \"al otro lado del río\", como todavía hoy siguen enfatizando despreciativamente algunos de los que siem`pre han estado en el poder, si no por todo su saber. Gracias por ser una persona pensante y por todo lo que nos has aportado.
10/10/2010 | 23:59

Por Jaime Julián Mas
He leído, no sin una pizca de indignación, que \"nosotros no éramos jóvenes callados y pasivos como los actuales, que más allá de su nariz no les interesa nada\". Y no me queda más remedio que decir que si la juventud de hoy es estéril, pasiva y callada, no puede ser por otro motivo que por el agasajo y regalo de su generación anterior, la \"combativa\" y \"luchadora\". Que no debía de serlo tanto, cuando ha creado toda una nueva generación de robots emocional e intelectualmente incapaces. Eso por un lado. Por otro, he de subrayar estas palabras del autor: \"Las clases trabajadoras cuyos hijos pasaron por la universidad en los últimos años del franquismo, o en los primeros de la transición, han sido reeducadas para no atender más que al consumo, a la empresa deportiva local o nacional, a los programas de mayor audiencia y sus anuncios, al voto periódico del aburrimiento, que ni la mayor crisis financiera conmueve. Han perdido la ilusión y la energía que mostraron durante un corto periodo. Sin ellas es imposible que los políticos mantengan la cabeza clara, porque el poder en democracia proviene de la voluntad popular, según damos todos por supuesto. ¿Pero qué pasa si el pueblo da señales de carecer de voluntad política?\" Aquí está, creo yo, la madre del cordero. SI NOSOTROS, LOS INTERESADOS, DELEGAMOS ALEGREMENTE LA PROTECCIÓN Y CUIDADO DE NUESTROS DERECHOS Y BIENES A TERCEROS, CONOCIDOS DE SOBRA COMO MANIPULADORES Y FARSANTES, ¿con qué cara podemos exigir después responsabilidades? Con cara de gilipollas, no se me ocurre otro nombre. Y es que vendimos nuestra primogenitura por un plato de lentejas.
24/09/2010 | 11:35

Por Patricia
Sólo una cosa más. He agradecido especialmente la sinceridad y la toma de postura. No se puede estar siempre nadando entre dos aguas.
23/07/2010 | 14:08

Por Patricia
Me sumo a todos los comentarios que te felicitan Santiago (25julio+). Tengo 40 años y dos hijos pequeños. Me doctorés en sociología por muchísimas inquietudes vitales. Mi hermana mayor (51 años) vivió plenamente este movimiento social. Su marido murió plenamente del mismo movimiento social. Supe de Radio Futura por ellos, y nunca la dejé (todavía llevo una cinta en mi coche, y mi hija de 4 años me pide que le ponga \"corazón de tiza\")... Gracias a la tecnología web 2.0+ podemos ser nuestros propios interlocutores; construyendo la visión social mediante la narración de nuestros recuerdos. Otro día dejaré aquí mi testimonio. Cómo viví ese recuerdo.
23/07/2010 | 14:06

Por Álex Mister Hyde
Tus palabras y reflexiones no caen nunca en saco roto, Santiago. Desde aquí, GRACIAS por todo. Un fuerte abrazo desde Zaragoza.
10/03/2010 | 17:22

Por vivilandia
Muy buen artículo, plantea preguntas. Pienso que con la movida pasó aquéllo de apropiarse el discurso, o al menos la estética, que no recuerdo quien insinuó que podía ser tb la ética del poder. Pero les falta creatividad.
24/02/2010 | 00:51

Por mirlo del pruno
el fenomeno de la movida me he documentado q no la vivi, es fenomeno q surge después de la muerte de franco y su represión, es como la de el muerto viviente enterrado y encadenado convertido en espectro q surge del suelo, todo eso metido en una coctelera y el fenomeno punk surgido en inglaterra. la gente se tiró a la calle los gays y lesbianas salieron de sus respectivos, todos alos bares un cruce de culturas la algarabia reinaba el despelote las ganas de vivir... creo q fue la mejor época y allí se quedó pasado pasado es...
29/01/2010 | 02:34

Por Pepperonni
La movida no se está juzgando adecuadamente, quizas se esté banalizando. Y ahora no se la puede tildar de hortera, porque aquellos que lo hagan que miren sus vestimentas de aquella época. De hortera nada, era de lo más moderno, innovador y vanguardista. Hoy lo hubiesen llamado \"new age\" o \"chill out\" o \"cafe no se cuantos\"... que mas da el nombre. Era lo que era y fue muy importante en nuestras vidas. La falsa hipócrita búsqueda del intelectualismo, lo podrian hacer aquelles para quienes es más importante una idea aburridamente intelectual y absurda que un episodio de \"la bola de cristal\", un poeta malo y de pésimo verso que una canción de radio futura.
22/01/2010 | 10:20

Por Consuelo
La cultura y la política son el reflejo de la sociedad en cada momento de la historia. Me entristece y me hace sentir mayor el hecho de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. El pasado es el origen de lo que hoy somos. La transición se cerró en falso y es en gran parte la causa de lo que hoy tenemos...Nadie fue a la cárcel , nadie pagó el daño hecho. En cuanto a la movida , tengo mis reservas porque hubo de todo y hubo parte de cultura y parte de un intento brillante y fructífero de reconducir a la juventud, tan concienciada entonces hacia una estética vacia en muchos casos. Hoy la sociedad , como dice mi admirado José Luis Sampedro ha perdido cualquier valor y adoramos sólo al becerro de oro. El dinero se ha convertido en lo único importante y la cultura y la educación son apenas un erial. Y la iglesia que sigue con tanto poder y tanta influencia, que la verdad me da que pensar.
02/11/2009 | 16:24

Por ciudadana
La vida me ha llevado a conocer bien a los políticos. Da igual si miran a la izquierda o a la derecha, todos pisan en falso. Es lamentable ver en lo que se ha convertido la política en los últimos años.Un ejambre de moscas alrededor de la miel. No importan las personas, importan los números que salen de las urnas. Ese es el triste resumen de la voluntad popular. Me siento realmente decepcionada con el significado que ha tomado en las últimas décadas la palabra \"representante\". Estamos absolutamente rodeados por seres con ansia de poder, que dominan a una masa informe cada vez más ignorante, fruto de un sistema educativo nefasto y abocada a ocupar puestos en la administración, en los hospitales, juzgados, bancos y demás ventanillas de oficina desde la que el ciudadano recibirá el atendimiento de un funcionario cada vez más incompetente e inexperto. La dejadez, la ineptitud, la informalidad, ya los tenemos en los cargos que la confianza pone al servicio del votante, lo demás es una cadena que se crea sola y que llega hasta los emiciclos. Es la gran bola de fuego que nos aplasta mientras invernamos delante de la tele realidad y opinamos y somos jueces y hasta partes en las vidas ajenas que se despojan de todo por unos minutos de gloria. Vivimos en el país de las gallinas ciegas. Yo tenía diez años en 1980. No puedo hablar del alcance ni de la transformación que supuso la movida en aquella época y menos en Canarias. Pero sí me queda claro que el impulso de cualquier fenómeno cultural y social, siempre que nos suponga un enriquecimiento como seres humanos, siempre es positivo y deja huella, aunque no se quiera admitir.
31/10/2009 | 21:57

Por africano
Negar el poso de la movida me parece un acto de inconsciencia. Al menos hubo un interes creativo, inquietud por dibujar nuevos horizontes. La política, en mi modesta opinión, solo destruye, ni siquiera se \"mueve\", ni propone.
30/10/2009 | 19:57

Por *Princess Electra*
A mis tiernos 24 años no puedo aportar mucho más al tema de la Transición y La Movida, pese a que mis padres me hayan intentado ilustrar sobre el tema con todo lujo de detalles y me parezca una época fascinante; pero si he de decir que no he podido evitar soltar una carcajada cada vez que mencionaba a sus pantalones :P Bromas aparte, un 10 por el artículo, interesante reflexión y buenas preguntas lanzadas al aire, necesarias para un buen análisis de estos tiempos de incertidumbre y desasosiego, sobre todo para mi generación, nacidos con un futuro prometedor y \"quemados\" antes de tiempo. Y que si la \"movida\" puede encontrarse también entre la clase política, como planteas... me quedo antes con Almodóvar y McNamara que con Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón. He dicho. Mi más sincera admiración, saludos desde Sevilla ;)
28/10/2009 | 03:55

Por Chetto
Los hijos siempre nos sentiremos orgullosos de una madre, a pesar de sus errores; VIVA LA MADRE \"MOVIDA\". ELLA fué la máxima expresión dentro de la mínima libertad. Por el contrario: La política es un lodo que destruye, mancha y trunca. Aquí se puede ser todo, pero político, ¡nunca! (Pensaba Muñoz Seca y yo mismo lo sigo haciendo).
17/10/2009 | 02:25

Por Macc
Perfectamente analizado Santiago, sólo me queda declararte mi admiración per estas palabras. Un abrazo (que espero dártelo personalmente algún día...)
14/10/2009 | 12:03

Por claudia
De la movida se lo que se cuenta, del estallido del arte a todos los niveles, eso quedo patente y fue sin lugar a duda un hecho, un nuevo lugar o mejor dicho, un lugar no identificado, si,si... como la nave estelar del maestro o como un lugar al que se aproximaba la generación en libertad. También lo se por mi hermano, mayor (el si que vivió en la movida, en Barcelona como dice el maestro también la hubo, como en todos los lugares de nuestra geografía), lo recuerdo en sus horas de llegada, en sus pintas tan autenticas, me arte años después de enseñar sus fotos a los amigos con el orgullo del apostille, \"mi hermano creció con la movida\"( aun lo hago ), y la palabra orgullo quizas sea la que define mi visión del lugar años atrás, como lo hubiese hecho yo?, no lo se, lo que si se, es lo que hicieron los ciudadanos no los políticos, no andaba yo muy equivocada , si esa opinión tienen la clase política de \"Ellos y de la Movida\" ridiculizándola..., ni formas ni na de na...(ciudadana del mundo y apolítica, menos mal). Increíble clase política, la que dicta sentencias como el que pasa un plumero, y le quita el polvo a los 80, para echarles encima arena de la gruesa, pero ahí andamos los que no estuvimos en cuerpo pero si lo hicimos en alma (también pienso que no mantuvo en el tiempo sus retos, por eso nunca la he honrado ) pero fue ella esa \"Movida\" cual nave estelar... la que me trajo a los maestros \"Radio Futura\" y la escuela que impartieron (la de calor) no la pago con mil vidas que viviera, salud.
14/10/2009 | 01:50

Por Felipe
¡Chapeau! Don Santiago.
14/10/2009 | 00:13

Por Nuria
De la movida poco puedo decir puesto que era niña; pero encuentro alarmante el hecho de carecer de voluntad política como pueblo. Hace mucho que no voto (soy del 70) y creo que le pasa a mucha gente. Pero tampoco damos un paso para arreglarlo. No salimos a la calle ni \'patrás\' porque sino no hubiéramos aguantado la brutal subida de precios en la inmobiliaria que hemos vivido. El mayor timo de la historia. Me parece muy bonito que Felipe González diera capones en el Congreso pero se rodeó de chorizos en los Ministerios y tiró de técnicas más que sucias en algunos temas. Sí es cierto que parecía menos programado cuando hablaba y más espontáneo. No conozco ninguna buena persona -incluso vocacional-que se haya metido en política y no se haya vuelto apática. Creo q el problema está en el sistema de partidos (no funciona; están contaminados por dentro y en su función gubernativa cuando la alcanzan). Otro problema grave es la administración del dinero público. Demasiadas personas deciden sobre dinero q no es suyo. Y, en tercer lugar -resumen de todos los problemas- el gran abismo que existe entre la clase política y la gente de a pie. Mención especial en todo este proceso han tenido los medios de comunicación - que han o hemos (yo también he hecho de periodista a menor escala) estado durante años poniendo la alfombra roja a esta clase política apática y acomodada.
13/10/2009 | 23:55

Por cristina barcala
Interesante Tengo actualmente 38 años aunque unos padres muy jóvenes nacidos en España en los 50. Para mí la movida fue la bola de cristal, salir desde los 14 a beber y a bares en los que se escuchaba música de varios palos, más beber. Fui consciente, mucho antes, del clima de intransigencia en el que se vivía. Mi padre asturiano, mi madre vallisoletana, yo de Bilbao y en mi casa y activamente se vivia un ambiente de hambre de libertad y de cultura, que se nutria no de ese rock americano o inglés sino de los exiliados que volvían de América trayendo música de Méjico, Perú, Uruguay... Para mi la movida, fue mi entorno en mi adolescencia juventud, y tuve a bien recibirla porque antes, no moviéndose sino gritando, mis padres y otra generación, se dejo el gaznate. Me alegro de la \"normalización\" actual, de la movida anterior y de la revolución primigenia... no se si yo hubiese llegado a tanto. Esperando un eclipse me quedaré...
13/10/2009 | 23:48

Por Gerardo Ariza
¡que suerte, todos aquellos a los que se os ha posibilitado tener voz! que buena suerte haber nacido ahí donde debías para trabajar haciendo lo que os gustaba... la diferencia entre arte y ARTE estriba principalmente en que el primero lo han hecho y lo continuan haciendo los mismos; aquellos que no han entendido que el mundo no les pertenecía, ni el tiempo, ni el amor , ni la muerte....pero en su continuo afán de perpetuar las herencias que recibieron se olvidaron de lo que podían haber aportado, en vez de intentar robar del universo todo lo que pudiesen... yo no creí en la movida,ni creo que esto en lo que vivimos se pueda tildar de democracia,...pero amo la posibilidad de poder plantear la duda (como hipatia, aprovechando que se va a hablar mucho de ella en estos días)... la curiosidad, y sobre todo la universalidad de cualquier hecho humano...Amen
13/10/2009 | 21:18

Por Asun
¿No nos podemos parar a pensar que este monstruo en el que estamos inmersos, lo hemos ido alimentando para bien o para mal nosotros mismos? Si nosotros, aquellos muchachitos y muchachitas seductoras...Dejemos de soñar tanto con los 80, esos años ya pasaron. Fueron la explosión de los oscuros años reprimidos y heredados por nosotros de nuestros padres. Tenia que ser así, pero basta de falsedades, estos \"artistas\" de todo tipo se subieron al carro del socialismo burócrata en cuanto pudieron -aunque me molesta generalizar porque siempre hay alguien que mantiene la coherencia-. Muchos de ellos están hoy en dia empleados en las diversas administraciones gubernamentales a lo ancho y largo de todo el pais. Eso si, por supuesto, dentro del ámbito cultural que queda muy \"cool\". O bien viven de las subvenciones. Y desde ese momento en que nosotros los luchadores de la transición nos \"vendimos\", no podemos criticar a los niños \"fashions\" de papa que se les ha dado todo en bandeja y no mueven los pies mas que para bailar. A mi entender, estamos viviendo una época de plástico donde solo impera el puro egocentrismo y la vanidad. De los políticos mejor ni hablar, yo no me siento representada por ninguno desde hace muchisimo tiempo. Se les llena la boca de leyes sociales pero todo es pura fachada cara a la galeria. ¡Pobre de ti si necesitas algún tipo de ayuda! por ejemplo.Y de los del \"otro bando\" sin comentarios. Unos y otros se pasan los dias desprestigiandose mutuamente en vez de plantar cara a los que realmente manejan los hilos de la economia. ¡Hay tantas cosas pendientes! Me gustaria tener alguna propuesta que ofrecer, aunque soy de las que piensan que la unión hace la fuerza y eso es justo lo que nos falta. Saludos
13/10/2009 | 19:21

Por Roberto
Aquí en Andalucía tambien hubo una \"movida\" política y cultural, con sus héroes y mártires... El desencanto llegó después. Esta canción era uno de los himnos juveniles de la época : http://www.youtube.com/watch?v=hYbW6ht-3MU Un abrazo Santiago.
13/10/2009 | 17:40

Por Alberto
La movida tuvo dos caras, ambas de la misma moneda. Por una lado la creatividad desbordante (música, diseño, moda, formas de ocio...) que imitaba las corrientes vanguardistas de otros paises y que se abría paso tras los 40 años de oscuridad que nos habían sido impuestos, pero junto a esto no podemos olvidarnos de que \"el caballo\" terminó por joderlo todo y que aquella generación irreverente y luchadora que ponía en cuestión las formas de disensión con el sistema como la del militantismo comunista, fue la que debió ser protaginista de la ruptura con la dictadura, la de haber construido una alternativa radicalmente democrática y sin embargo o bien fue asimilidad y reconvertida en masa aduladora de la transición o bien fue aniquilada por la heroina. Aquellos/as jóvenes merecen todo nuestro respeto. A los que de verdad se la jugaron, a los que quisieron cambiar las cosas, no les estereotipemos cayendo en estériles reflexiones sobre las diferencias entre la juventud de ahora y la de los 80. Salud y libertad!
13/10/2009 | 17:14

Por Carmen Felipe
Cuando España se despertó de 40 años de oscurantismo, aún con Manolo Escobar y su carro sonando en todas partes, de pronto en madrid surgió la llamada Movida, a mí aquello me pilló muy joven, y como vividora del momento, sólo puedo decir que agradezco profundamente la experiencia; los jóvenes de los 80, vivimos experiencias buenas y malas, pero fuimos una juventud VIVA con mayúsculas. A vesces creo que intentan dar la imagen de una gente insustancial, y nada más allá de la realidad, en aquellos años España vivía un despertar a TODO, que hacía que la vida se convirtiera en un estallido de experiencias: la moda, el arte plástico, el diseño, la música cómo hilo contuctor de todo aquello, es lo que se ve ahora, pero además participamos activamente del cambio político de éste país,nosotros no éramos jóvenes callados y pasivos como los actuales, que más allá de su nariz no les interesa nada, tras las crestas y los pinchos éramos partícipes activos de la vida política. Los políticos de la Trancisión, verdaderos maestros de Politica, que tejieron encaje de bolillos en esta España, que se sostenía con alfileres delante de los restos del Régimen, ésos políticos tuvieron enfrente y empujando a una juventud que quería la modernización de España y la queriámos ya!. A veces miro la política actual, política de patio de colegio y pienso qué hubieran hecho éstos politiquillos de ahora, que se pasan la vida con el:\"pues tú más\" y \"pues tú infinito\" y me da verguenza ajena. Nosotros nos divertimos mucho, desparramamos mucho, sí, pero creamos también un movimiento social único. Una nueva generación que empuje a los políticos actuales dudo que salga, ahora están demasiado acomodados en su mediocridad, políticos mediocres para una juventud que francamente, parecen viejos. Los 80 fueron un momento en que de pronto a algunos nos sonó el despertador y ya no nos acostamos más.
13/10/2009 | 14:07

Por Carlos
Bendita esterilidad de la movida si por allí pululó (nombraré sólo a uno, al que más admiro) Antonio Vega. Aquellos políticos de la transición ya se habían vendido al gran capital antes de subir al poder. Suresnes fue la oficialización de un proceso que había comenzado 30 años antes con la defenestración del mejor político español del siglo XX: Juan Negrín. Tras Negrín, don Inda y los traidores casadistas mataron a un PSOE que en Suresnes proclamó a los 4 vientos su abandono de la lucha por los obreros. Felipe ilusionó y Felipe hizo, pero Felipe consiguió que España dejara de ser un país rojo hasta los tuétanos. El dinero de EEUU y Alemania hicieron que Glez. derrotara al inquebrantable Tierno Galván en Suresnes, que el PSOE abjurara del marxismo. Cosas de la historia, Tierno no pudo dirigir al Psoe pero, en cambio, apadrinó a aquellos chavales eufóricos de creatividad desbordante.
13/10/2009 | 14:04

Por Sofía
Un compañero indiano (http://lasindias.net/) me está enseñando estos días el concepto \"ZTA\", Zona Temporalmente Autónoma... (deugarte.com) y pienso que quizá eso fuisteis los protagonistas de la movida... grupos espontáneos llenos de creatividad pero sobre todo ajenos -intencionadamente o no- a la norma social, amparados por la nueva libertad que se estrenaba en España... Ese tipo de organismos abocados a la extinción (ya se encargan los poderes fácticos de ello en cuanto llaman demasiado la atención) son los que pueden hacer frente al anquilosamiento social y cultural (porque del político y empresarial, para mi la misma cosa ya, ni hablamos) del presente-decadente. Aunque también es triste pensar en algo que se cantaba hace demasiados años y ahora se ha olvidado... ¡cómo hemos cambiado! Todos mecidos, adormecidos... Me ha salido ripioso el comentario. Un saludo lleno de admiración y respeto Sofía
13/10/2009 | 13:42

Por Ignacio
No era una cuestión política. La creatividad que tuvimos y ejercitamos era peligrosa, desestabilizadora: no podían controlarla, se empeñaban en programar a los \"comprometidos\" hasta que ya no pudieron obviar la realidad, entonces, la destrozaron, y ahora la quieren desvirtuar: fuimos la primera generación que conseguimos hacer la creatividad y la vida fuera del marco y de la horma de lo academico, lo industrial, lo aceptado, sin alharacas ni proclamas, simplemente lo hicimos: ahora todo ha de ser mediatizado, por empresas, por discográficas, por la universidad..... Eso les aterra, prefieren el referente de los bitels modositos a la gente que con inciativa salimos adelante. Seguimos saliendo adelante, aunque los pelmas cursis de nuestra edad sean los políticos de hoy, siguen siendo aburridos, nosotros eramos la alegria, por eso nos destrozaron, por eso nos quieren borrar de la historia. No hubo filosofos. Tampoco hubo pelmas ¿cual es el problema? eramos jovenes sinceros y divertidos: características que ninguno de ellos puede demostrar en su cv ni en sus cuentas corrientes provinentes de la nada. No necesitamos hacer un cv de la gente de los ochenta; ellos si necesitan ser alguien, como no son por si mismos, niegan que nosotros hicieramos nada; eso es el asunto profundo, nada más.
13/10/2009 | 12:31