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18 Noviembre 2019

Santiago Auserón: «‘Movida’ era un término del hampa. Cuando se hizo mediático dejó de interesarme»

Santiago Auserón

Eslabón fundamental entre lo mejor de la música española y la cubana, Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) publica Semilla del son (Libros del Kultrum), “unas memorias preparatorias de algo que está por venir...”

¿Qué libro tiene entre manos?

Para leer a Cervantes, de Martín de Riquer. Junto con El pensamiento de Cervantes de Américo Castro es la guía para volver una y otra vez al disfrute cervantino.

¿Qué le hace abandonar la lectura de un libro?

Una mala traducción.

¿Con qué personaje le gustaría tomar un café mañana?

Si resucitase Cervantes, más que un café me acabaría un pichel de vino hablando de Lope de Rueda.

¿Recuerda el primer libro que leyó?

No, supongo que sería “el catón” (así se llamaba entonces al libro de las primeras letras). Mi madre me enseñó a leer a los tres años. A los diez aluciné con El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R. L. Stevenson.

¿Cómo le gusta leer, cuáles son sus hábitos de lectura?

Soy de papel, aunque a través de la pantalla me interno en las bibliotecas digitales.

Cuéntenos la experiencia cultural que cambió su manera de ver la vida.

Las primeras noticias acerca de los Beatles por la radio en el 63; el libro de filosofía de sexto de bachillerato en el 69; el Anti Edipo de Deleuze y Guattari en el 75; el local de Radio Futura en el 79; los viajes a a Cuba a partir del 84; Nueva Orleans inmediatamente después del Katrina…

¿Cómo surge su hechizo con la música cubana?

Con la primera ganancia de Radio Futura me pagué la travesía. Llegué de noche a La Habana y me habló un rostro negro desde lo oscuro. A la mañana siguiente, toda La Habana era música sublime.

¿Quién le influyó más de los músicos que ha conocido?

Desde el punto de vista vocal, quizá Eric Burdon –antes que Dylan, Otis Redding, Marvin Gaye, Benny Moré y Miguel Cuní– por su anchura tímbrica, la amplitud de su rango y su intensidad.

¿Qué ritmo le hizo cambiar de rumbo?

El rock por su dinamismo, el soul por la emoción, el jazz por la inteligencia humorística, el son por su poesía.

¿Se ha reconciliado con la filosofía? ¿Qué piensa de su abandono en los programas educativos?

Nunca me he peleado con la filosofía. Su apartamiento de las escuelas es mal síntoma, pero los filósofos tenemos que ponernos las pilas para resultar convincentes. No digo divulgativos, tal vez oscuros, pero convincentes.

Se habla mucho de la Movida y no siempre para bien. ¿La reivindicaría?

Para mí empezó en los últimos años del franquismo, cuando los chavales de la periferia llegamos a la universidad y empezamos a alternar con los niños de familia bien, en los mismos bares, en las mismas galerías de arte… “Movida” era un término del hampa. Cuando se hizo mediático dejó de interesarme.

¿Cómo se llevan Radio Futura y Juan Perro?

Con respeto. Juan Perro es un bicho agradecido y Radio Futura un aparato vintage que todavía está en manos de los chiquillos.

¿Le importa la crítica, le sirve para algo?

Sí, cuando es musicalmente honesta y está bien escrita.

¿Entiende, le emociona, el arte contemporáneo?

Igual que el clásico o figurativo, no veo tanta diferencia.

¿Qué película ha visto más veces?

Quizá The Misfits de John Huston o Jules et Jim, de François Truffaut.

¿Le gusta España? Denos sus razones.

Me fascina por completo. Amo todos sus caminos, su historia dolorosa, su porvenir incierto. Prefiero la crudeza del conflicto irresuelto que una Arcadia utópica. Soy español, pero no lo canto a coro, con estribillo de himno ruso. No hay necesidad de vindicar lo que uno es.

¿Qué libro le recomendaría al presidente del Gobierno?

El hereje de Delibes.

Dele también una idea para mejorar nuestra situación cultural…

Absoluta prioridad a la educación.

Entrevista de Javier López Rejas publicada en El Cultural.com