El Rastro de Juan Perro


Nombre de vagabundo callejero, la marca artística de Santiago Auserón después de Radio Futura volvió la cabeza hacia la tradición trovadoresca. Hubo un Juan Zorro, juglar gallego medieval, que inauguró en Iberia la saga de cánidos cantores. No faltan en la historia otras huellas semejantes, desde la escuela de los pensadores cínicos hasta los perros músicos de Kafka, pasando por las reflexiones de Cipión y Berganza en la novela de Miguel de Cervantes.

Pero la tradición con la que Juan Perro quiso hermanar primeramente su herencia eléctrica es la de los soneros cubanos, a los que Santiago Auserón conoció desde su primer viaje a Cuba en 1984. Allí comprobó que había cantores negros y mulatos que manejaban con soltura la lengua española en moldes rítmicos de origen africano, permitiendo la comparación con la otra orilla de la música afroaamericana. Santiago Auserón vinculó así su escritura de canciones con las corrientes profundas de la música popular, en busca de un futuro artístico asentado en fundamentos duraderos.

El nombre de Juan Perro apareció por vez primera en el disco de Radio Futura grabado en Nueva York, "La canción de Juan Perro", (BMG-Ariola, 1987) donde el grupo, en su mejor momento creativo, sentó las bases del rock latino. Tras la disolución del grupo y la edición de la antología del son cubano "Semilla del son" (BMG-RCA, 1991), pionera en la internacionalización del género, Santiago Auserón se entregó de lleno a la composición de su nuevo repertorio.

En la gira "Kiko Veneno y Juan Perro vienen dando el cante", en 1993, Juan Perro estrenó sus primeras canciones ante el público. Vino después su primer disco: "Raíces al viento" (BMG-Ariola, 1995), grabado en La Habana con un brillante equipo de músicos cubanos, británicos y españoles. En el segundo disco, "La huella sonora" (BMG-Ariola, 1997), una banda más reducida que iba a resultar estable durante años, integró la aportación de soneros sobresalientes, como el tresero Pancho Amat y el percusionista Moisés Porro, además del contrabajo de Javier Colina, y la guitarra del galés John Parsons. Fue la primera vez que el tres cubano mantuvo un diálogo a fondo con la guitarra eléctrica.

 El giro sonero de Juan Perro fue saludado con opiniones divergentes. Mientras "Raíces al viento" era designado mejor disco latino por la revista La Banda Elástica de Los Ángeles, y Cambio 16 designaba a Juan Perro músico del año, una parte de la crítica española lo trataba de falsario, negando al maridaje de rock y son cualquier futuro. La propia llegada de los soneros a España -en la que las producciones de Santiago Auserón jugaron un papel determinante- empezó a favorecer un cambio de opinión, que se hizo definitivo cuando el son recibió años más tarde el espaldarazo de la industria anglosajona.

Convencido del alcance de su apuesta, Juan Perro iba a tratar de condensar en la siguiente etapa su experiencia fronteriza en un disco de rock con color autóctono: "Mr. Hambre" (Dro East West, 2000). Un cuaderno de letras largamente trabajado se prestó a la autoproducción en estudio casero, en busca de las ventajas de la grabación independiente. Pero echando de menos el calor de la tomas en grupo, Juan Perro juntó al año siguiente en un estudio de Barcelona una sección rítmica compuesta por brillantes improvisadores (el guitarrista Jordi Bonell, de nuevo Javier Colina, el batería Marc Miralta), habituados a tratar con el flamenco y abiertos a la tarea de consolidar un estilo a medio camino entre el rock y el son –una especie de soul hispano- bajo el título "Cantares de vela" (Dro East West, 2002).

La gira del año 2002-2003 reunió a una formación distinta, en torno a un repertorio compuesto ya por cuatro álbumes. Vicente Climent (batería) Moisés Porro (percusion y coros), Camilo Edwards (bajo eléctrico), Javier Mora (piano y órgano) y el guitarrista cubano Norberto Rodríguez, contribuyeron a ampliar el círculo de incondicionales del directo de Juan Perro.

Pero Juan Perro sintió la necesidad de pensárselo antes de editar otras canciones. Durante un lustro dejó a Santiago Auserón la tarea de cumplir con un extenso capítulo de colaboraciones ("Fábrica de Tonadas", "Las Malas Lenguas", "Canciones de Santiago Auserón con la Original Jazz Orquestra"). Tras dos años de gira poniendo a prueba nuevo repertorio con nuevos colaboradores –el bajista Isaac Coll y el guitarrista Joan Vinyals– publica su quinto álbum de canciones titulado "Río Negro" (La Huella Sonora, 2011).

A partir de 2013, Juan Perro gira por España, México y Estados Unidos con el proyecto "Casa en el aire", en dúo con el guitarrista Joan Vinyals. Publica el DVD/CD/libro "Juan Perro & La Zarabanda" (La Huella Sonora, 2013). Se incorporan al proyecto el saxofonista Gabriel Amargant y el trompetista David Pastor. En 2016 visita Uruguay, Chile, Argentina y México. Publica el séptimo disco de Juan Perro, "El viaje" (La Huella Sonora, 2016), acompañado únicamente por su guitarra acústica. Empieza a dar conciertos con este formato mínimo, pero su objetivo prioritario es la elaboración de una sonoridad de grupo. Se incorpora a la banda el baterista Pere Foved.

 Entre noviembre y diciembre de 2016 la banda participa en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Mex) y hace sonar las canciones de Juan Perro por vez primera en Cuba: en el Salón José White de la ciudad de Matanzas, en la Fábrica de Arte Cubano de La Habana y en el Teatro del Museo de Bellas Artes de la misma ciudad, obteniendo una excelente acogida por parte del público y de los profesionales de la cultura.

Entre 2016 y 2018, el sexteto de Juan Perro, formado por Pere Foved (batería), Isaac Coll (bajo), Joan Vinyals (guitarra), Gabriel Amargant (saxo, clarinete), David Pastor (trompeta, fliscorno) y Santiago Auserón (voz, guitarra) gira por España y prepara nuevos arreglos para una selección de temas de "El viaje". A comienzos de 2019 la banda entra en estudio. Viaja a Colombia un año después para participar en el Hay Festival of Literature & Arts de Cartagena de Indias y de Medellín. La pandemia del Covid-19 impide la salida del disco prevista para abril de 2020. El álbum "Cantos de ultramar" se edita finalmente en noviembre del mismo año. La crítica es unánime en el reconocimiento de la madurez del proyecto.

 

 

 


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